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| La
tradición señala cómo el monarca Alfonso III (866-910),
tras ser destronado por sus hijos, mandó construir una villa palatina
en el valle de Boiges a la cual pertenecería este templo, que serviría
como capilla real del palacio. No obstante, tal teoría ha sido
recientemente cuestionada, señalando que esta iglesia pertenecería
en realidad a un pequeño monasterio y que la vinculación
del edificio al monarca quedaría restringida a la construcción
del pórtico sur como panteón funerario -espacio que, no
obstante, nunca llegaría a ser utilizado como tal-, la decoración
pictórica que cubría todos los paramentos y la consagración
del templo. |
"El
Conventín"
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Esta ceremonia tuvo lugar el 16 de septiembre del 893 por siete obispos del norte peninsular –los de Dumio, Coimbra, Iria, Astorga, Lamego, Lugo y Zaragoza-, conservándose la lápida de mármol que conmemora este hecho empotrada en el exterior de la cabecera, en la llamada “Capilla de los obispos”. Dedicado al Salvador
y conocido popularmente como el “Conventín”, este pequeño
templo presenta planta basilical de tres naves, mucho más alta
la central que las laterales; cabecera con tres capillas de testero recto
–la central dedicada al Salvador, las otras a Santiago Zebedeo y
Juan Bautista- sobre las que se elevan otras tantas cámaras ciegas;
un pórtico occidental
integrado por un vestíbulo –ubicándose en el dintel
de la puerta de ingreso una inscripción con fórmulas amenazantes
frente a posibles violadores del templo y su patrimonio- y dos pequeñas
estancias a las que se accede por unos arcos muy bajos y que parece tenían
un carácter penitencial, sobre las que se dispuso una tribuna compuesta
por tres espacios, el central abierto hacia el interior de la nave mayor;
y dos cámaras cuadrangulares, una al norte y otra al sur del cuerpo
de naves, que servían de sacristías. Se completa el conjunto
con la “Capilla de los obispos” y un pórtico, adosados
uno y otro al costado meridional de la iglesia. |
Sección (según Lorenzo Arias) |
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Planta (según Lorenzo Arias) |
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| Está construido en mampostería con refuerzo de sillares en las esquinas y contrafuertes, presentando también este último aparejo las fachadas oriental y occidental, el pórtico y la “Capilla de los obispos”, y ladrillo –arcos del templo y bóvedas de las estancias meridionales-. La iluminación se resuelve mediante el empleo generalizado de ventanas geminadas con arquillos de herradura y rodeadas de alfiz, aunque en la capilla mayor encontramos una ventana de triple arco. Sobre el vano que ilumina la tribuna occidental destaca la presencia de un gran sillar decorado con la Cruz de la Victoria de la que cuelgan el alfa y el omega. |
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Al interior, las naves se separan mediante arcos de medio punto sobre pilares cuadrados con sencillas molduras a modo de capiteles, cubriéndose con bóvedas de cañón corrido. El mismo sistema de abovedamiento se emplea en las capillas de la cabecera, pero aquí se utilizan, como en la entrada principal, columnas con fustes de mármol y pórfido y capiteles con motivos vegetales. En las basas de aquellas columnas y en los pilares más orientales se observan las zarpas realizadas para encajar los canceles que compartimentaban el edificio en diferentes espacios. |
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| En este edificio se unen elementos de la tradición astur –por ejemplo, los capiteles de la capilla mayor y ventanas de ésta y de la nave, con collarino sogueado y grandes hojas nervadas en las esquinas de la cesta- con otros raigambre islámica -como el diseño de las celosías y motivos decorativos de los capiteles del pórtico sur o los merlones que coronan el tejado de la nave central-, junto a otros elementos reaprovechados –capiteles de las capillas laterales y fustes de mármol, granito y caliza de la zona de la cabecera y atrio occidental- de finales del siglo VI o principios del VII reaprovechados. |
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| Destaca la decoración pictórica que cubría por completo toda la iglesia, en la que predomina el uso del rojo y el ocre y los elementos geométricos –a base de círculos, óvalos y cuadrángulos, simples o combinados entre sí-, arquitectónicos –arquerías-, vegetales –roleos-, objetos sagrados -cruces y crismones-, figuras humanas, etc. Aunque los restos conservados son escasos, su relación con los de otras iglesias asturianas ha permitido realizar una reconstrucción de las mismas, tal y como vemos en los dibujos realizados por un monje del monasterio. | ![]() |
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En el último cuarto del siglo XVIII fueron cubiertas por una pinturas realizadas por Francisco Reiter, quedando en la actualidad un testigo de ellas en la bóveda de la capilla mayor.Por otra parte, el pórtico meridional se cubrió con una bóveda de cañón reforzada por arcos fajones que descansan al sur sobre ménsulas y al norte sobre una bella arquería ciega., mientras que la “Capilla de los obispos”, además de proteger la lápida de consagración del templo, sirvió para acoger diversos enterramientos medievales. |
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